el camino a la fama de BABASONICOS!!

De la variedad musical a la pretensión estética, y a partir de ellas, Babasónicos construyó pacientemente su imagen de grupo grande, eso que es hoy. Esta llegada al escenario mayor que sobreviene a superar la convocatoria de teatro (el Gran Rex) o estadios (Obras, Luna Park) demostró que asumen el reto con altura.
Babasónicos debería ser ubicado en la vereda de enfrente del rock masivo de la década pasada, todavía dominante: por estética, discurso y por supuesto por sus canciones. En ese sentido, vienen a ocupar un lugar vacío desde las gracias totales de Gustavo Cerati al frente de Soda Stéreo. Su público reúne las tribus modernas y urbanas más toda una marea adolescente (femenina, mayormente) que asoma al rock: la discoteca no es un lugar aborrecido o cuanto menos extraño (tal como en el hit veraniego de Los Piojos Como Alí) sino un espacio de diversión y seducción. Las canciones de Babasónicos combinan ese gusto moderno. ¿Y qué, por ejemplo, resume el estilo disco-rock que atrae e invita a bailar.
Desde Jessico en adelante, dieron un salto de calidad en la confección de canciones que mantengan el nivel de riesgo sonoro que siempre habían tenido, pero que posean el necesario instinto pop. En ese sentido, contribuye el particular estilo de escritura del cantante Adrián Rodríguez: fragmentado y descriptivo, arrogante, siempre ácido, pleno de modismos y neologismos, con frases que funcionarían perfectamente como slogans. Mi nombre no es importante, lo importante es olvidar (Pendejo). El camino a la fama no significa nada si no hay una misión (Putita). Chicos y chicas bailan en el funeral del rock (Once). Como pocos grupos en la Argentina, los músicos que conforman Babasónicos juegan el juego del espectáculo visual que propone un show de rock, evitando la tentación del somos iguales que ustedes en boga.
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